Tejo desde que era niña, aprendiendo de las manos de mi mamá y de mi abuela. Empecé haciendo gorros para la casa y con los años se fue transformando en un oficio: hoy vivo de esto, despacio y a mano.
Trabajo con lana de oveja natural, del sur de Chile. Elijo la fibra, la hilo yo misma cuando puedo y tejo cada prenda sin apuro. No uso máquinas ni telas sintéticas: lo que ves es lana de verdad, y se nota en cómo abriga y en cómo envejece.
Como casi todas mis prendas son únicas, no tengo tienda con carrito. Prefiero conversar contigo: te cuento de qué está hecha, te mando fotos, y si te gusta, te la mando. Todo por WhatsApp, directo conmigo.
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Si quieres una prenda o un encargo especial, escríbeme y me pongo a tejer.
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